Institucional

Señores pibes

20170805_201708-1

Ese vestuario no debe tener más de cinco años. Es relativamente nuevo, más aún, si uno lo compara con los otros vestuarios que andan por ahí.

En ese vestuario hay veinte pibes que tienen la vista clavada en el suelo y la ilusión hecha pedazos. Acaban de perder la final del mundo y no hay nada peor que mundo.

El más grande llora como un nene y el más chico lo abraza con el alma. Parece un error de la Matrix, un truco de magia comprado en la galería caracol. Alemán no pierde. Este Alemán, al menos. A eso nos acostumbró en el último tiempo. Una especie de Barcelona con stick, porque siempre tiene las de ganar y gana. Por eso debe ser una equivocación, revisen, por favor.

Ese vestuario testigo no entiende. Los veinte pibes, tampoco. Se les hizo añicos la ilusión, a los que juegan y también a los que miran. A algunos (como en mi caso) nos sirve, porque nos vamos enterando que son humanos, que pierden marcas, erran goles, insultan, se cansan. Lloran.

Siempre pensé cómo sería este día. Lo intenté imaginar varias veces, desde mi lado de periodista cercano, al menos. Es que resulta fácil transmitir sensaciones cuando se gana. Es mucho más sencillo porque todo es ameno y parece encuadrar. Hoy no. Hoy estos pibes sienten bronca, tiran el palo, se muerden los labios de impotencia. Lloran.

Ya un poco más en frío recuerdo que ese referente que llora no tiene más de 27 años, y ese que lo consuela, 16. Son pibes. Los dos, los veinte. Pibes que parecen grandes porque juegan desde hace mucho en el primer nivel y han ganado absolutamente todo. Pibes que sienten, tienen granos y se megustean las fotos. Pibes que algún día pierden. Pibes que viven como grandes y sienten como pibes. Pibes que hoy, en ese vestuario en penumbras, al asimilar la peor derrota de sus vidas, se recibieron de Señores. Señores pibes.

Un comentario en “Señores pibes

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *