Hockey

¡Felíz año Nueve!

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Mauro Valencia, el capitán de este Alemán imbatible, se convirtió en el jugador más ganador de la historia del club con apenas 27 años. Andá descorchando…

Ya no luce tan desmedido en los festejos, quizás por el número que marca su DNI, que aparenta un tanto amarillo en el color de sus hojas. Se mueve tranquilo, abraza a sus compañeros e invita a levantar la Copa de campeón a su compadre Leo Coria, out de la final por suspensión. Está presente en esos detalles, los que lo hacen capitán de este equipo tremendo que sufre mareos de tantas vueltas olímpicas. Pero además de una nueva corona para las vitrinas del club, Mauro Valencia entró en la historia grande de Alemán porque alcanzó su título personal número nueve, cifra que lo deposita en la cima de los más ganadores de la historia. Una ganga, o una Changa, mejor, como a él mismo le gusta que lo llamen: «Estoy realmente muy emocionado. El otro día en un asado, un histórico como Dami Pouget me preguntó si era consciente de que fui el capitán que ganó la Liga Nacional, y me puse a pensar todo lo que pasé para llegar hasta acá, porque también estuve cuando nos tocaba perder seguido».

El recorrido del 8 data desde que era un pibe, cuando llegó al club en edad de inferiores. Hizo todo el camino hasta pisar la Primera, donde irrumpió gracias a su tremendo nivel individual. Su experiencia, personalidad y la relación con todos sus cumpas le sirvió como palmarés para ser el capitán del plantel de Caicedo, algo que el delantero celebra: «Lo busqué desde chico y es algo para lo cual trabajé mucho. Me cambió como jugador y persona porque no es fácil estar en los detalles y en la situación de cuarenta personas».

La repisa de su habitación donde descansas sus campeonatos luce casi repleta: Clausura 2007, Trasandino 2014, Vendimia 2014, el triplete local del 2015, el Clausura y la final anual del 2016, y la frutilla del postre, esa estrella que no va a apagarse nunca: La Liga Nacional 2016. Ante tanto galardón y palmada en el lomo parece una misión imposible buscar motivación extra para lo que vendrá: «Estamos pensando en la próxima Liga, queremos seguir demostrando que estamos a la altura y trabajamos para eso», gambetea un insaciable animal, como si todos esos trofeos que lo hacen el más ganador no alcanzaran para darse por satisfecho.

En lo deportivo también tuvo que reinventarse, porque el tiempo corre para todos y ya no luce la velocidad ni la cubata cuando asomó en Primera. Por eso hoy es más táctico, casi un deté adentro de la cancha, inteligencia que ha ganado con el paso de los años. No por nada el tridente de fuego sigue siendo de los más viejitos, junto a Coria y a Rodríguez, con la tranquilidad que atrás viene la vorágine del piberío, con esas ganas que les desbordan de los huesos.

A metros del final de un nuevo año, Valencia tendrá motivos para llenar su copa(que otra cosa sino) y brindar por una temporada inolvidable. En su horizonte seguramente asomarán nuevos desafíos y diferentes campeonatos. Otra vez setenta mil partidos, viajes, la selección mendocina y todo eso que asoma con cada calendario en blanco. Por lo pronto, tiene algo de tiempo para recibir un nuevo año. Un felíz año nueve.

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